lunes, 7 de enero de 2008

Red de Artistas Voluntarios

Sobre la Red

Es muy fácil hablar de teorías, conversar sobre temas dramáticos, observar fotos, seguir las noticias, en fin, mantener una distancia prudente para que el caos, desconcierto y el dolor no nos invada por dentro. Sin embargo, creo que esta vez a todos nos irrumpió una sensación abrumadora, penosa, intensamente frustrante… nuestros hermanos del sur sufrían muy cerca de nosotros. A partir del 15 de agosto, día del terremoto que destruyó Pisco y gran parte del sur chico del país, las cosas cambiaron y los peruanos sentimos la necesidad de ser solidarios.

Es así como nace este proyecto, La Red de Artistas Voluntarios, que tiene como propósito contribuir en la recuperación psicoemocional de la población afectada. El objetivo principal del proyecto es que los niños, niñas y adolescentes sean beneficiados de un espacio de expresión artística – con un enfoque de derechos – a través del cual puedan desarrollar su capacidad de resiliencia.

Todas nuestras intervenciones buscan que los niños, niñas y adolescentes puedan favorecerse de un espacio artístico / lúdico que les permita desplegar los fantasmas que les dejó el terremoto: reconstruirse a partir de una experiencia reparadora. En ese sentido, nuestra propuesta contempla los procesos psíquicos que surgen de una experiencia artística.

Al viajar a Ica y visitar los diferentes Asentamientos Humanos donde se ha intervenido, hemos sido testigos de la situación en la que están viviendo. Si bien el terremoto ha dejado varias secuelas psicosociales, recordemos que ésta población antes del 15 de agosto, no tenía muchas de sus necesidades básicas cubiertas del todo. El terremoto trae consigo el incremento de riesgo, moviliza internamente sacando a flote dificultades y temores, se reviven traumas que ya existían y trae otros que en este contexto de emergencia se desarrollan.

Es a través de estas diferentes dinámicas creativas que les proponemos, que se genera en los participantes la posibilidad de reinventarse, que puedan reconocer su problemática y encontrar herramientas que los lleven a una posible solución. Se está facilitando así, que se conecten con su lado más saludable y que recuerden que en ellos está la solución a sus dificultades. Nuestra orientación lleva el espíritu del descubrir, crear, reconocerse.

Finalmente, recordemos que el movimiento telúrico también generó movimientos internos, que pueden evocar otras experiencias también dolorosas.

Acompañaremos entonces su experiencia creativa, siguiendo su proceso e interviniendo siempre desde un enfoque de derechos y un enfoque de protección.

Saint – Exupéry dijo en su libro El Principito: “… fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante…”. Y en ese sentido, el tiempo que pasamos con cada niño, tiene un valor indescriptible. Estos encuentros quedarán registrados en cada niño – y por supuesto en nosotros también – como muestra de un vínculo distinto, de una experiencia renovadora, imagen a la cual podrán recurrir siempre.


Intervenciones en Ica

Todas nuestras intervenciones buscan que los niños, niñas y adolescentes puedan favorecerse de un espacio lúdico que les permita desplegar los fantasmas que les dejó el terremoto: reconstruirse a partir de una experiencia reparadora.

Nuestra propuesta contempla los procesos psíquicos que surgen de una experiencia lúdica, artística, más no el resultado final. Es decir, nos importa todo aquello que se vive en torno al juego y a las actividades artísticas. Se sabe que a través del juego, los niños procesan y elaboran diferentes experiencias, digiriendo así sus vivencias; es su forma de comunicar. Lo esencial no es la creación terminada (ya sea un dibujo, un cuento, una obra, una canción, etc.), sino la actividad de crear y todo lo que ésta a su vez pueda suscitar en los participantes. A través del juego y el arte se da también un encuentro con el propio sí mismo (Winnicott, D. W. Realidad y Juego, Ed. Gedisa, Barcelona, 1992.), por eso nosotros como facilitadores de este proceso, acompañamos a los niños en esta experiencia, les servimos de contenedores, de apoyo, de escucha, de palabra reconfortante.

A través del arte podemos canalizar y sublimar aspectos dolorosos, terroríficos, angustiantes, así como fomentar encuentros alegres y divertidos…

Al viajar a Ica y visitar los diferentes Asentamientos Humanos donde se ha intervenido, hemos sido testigos de la situación en la que están viviendo. Si bien el terremoto ha dejado varias secuelas psicosociales, recordemos que esta población antes del 15 de agosto, no tenía muchas de sus necesidades básicas cubiertas del todo. El terremoto trae consigo el incremento de riesgo, moviliza internamente sacando a flote dificultades y temores, se reviven traumas que ya existían y trae otros que en este contexto de emergencia se desarrollan.

Dentro de las diferentes dificultades que se han observado en la población afectada y con quienes se ha trabajado, se destacan algunas de mayor incidencia y que consideramos de gran importancia.

La falta de sentido de pertenencia sería una de ellas, lo cual abarca desde lo más concreto hasta lo más macro. Algunos han perdido partes del cuerpo, ahora deberán reconocerse con esas ausencias. Antes pertenecían a un pueblo/grupo social que ahora no existe o ha cambiado muchísimo, deberán reubicarse. Antes eran parte de una familia, la cual ahora ha sufrido variaciones en su condición y pérdidas. La población se encuentra en estado de duelo, en situación de crisis.

En los espacios que les ofrecemos, podemos ver claramente cómo los niños a través de una actitud violenta con su entorno están manifestando su fastidio por la situación en la que se encuentran. Sus creaciones tienen que ver con lo que están viviendo, con su dolor, con sus fantasías, con lo que no entienden.

En ese sentido, hemos podido apreciar dibujos de casas garabateadas, como simulando movimiento, destrucción; hemos sido partícipes de un cuento que ellos mismos han creado y que el personaje principal se cae, queda herido y deben operarlo de la pierna. También han creado máscaras de monstruos como representando sus miedos, angustias; hemos observado un juego que hizo un grupo de niños con unas tablas de madera: primero la actividad consistía en construir estructuras, casas y luego derribarlas, poco a poco ellos le fueron poniendo el nombre de terremoto. Como algo anecdótico, en el primer viaje, el primer color de témpera que usaban casi todos los niños era el marrón (color tierra), siendo además el que más solicitaban y el primero en gastarse. La temática de sus creaciones con plastilina eran también estructuras: palos, postes, árboles, arcos y le dedicaban mucho tiempo para lograr que éstas se mantengan paradas y firmes en la base de madera.

Como vemos, el tema del terremoto está en el ambiente, y a través del juego y del arte, estos niños nos lo están pudiendo contar. Hemos ido a hablarles en su idioma, a escuchar y acompañar todo aquello que nos quieran transmitir.

Es a través de estas diferentes dinámicas, que se genera en los participantes la posibilidad de reinventarse a través de actividades lúdicas y creativas, donde puedan reconocer su problemática y encontrar herramientas que los lleven a una posible solución. Se está facilitando con estas, que se conecten con su lado más saludable y que recuerden que en ellos está la solución a sus dificultades. Nuestra orientación lleva el espíritu del descubrir, crear, reconocerse.

Por otro lado, no sólo nos encontramos con los niños que demuestran niveles altos de agresividad. Hemos notado también niños deprimidos, que no desean participar y más bien se refugian en sí mismos. Es otra forma de comunicar que algo les ha afectado mucho, que no confían en el medio, y eso lo vemos mucho en toda la población en general: se ha perdido la confianza en la naturaleza, la confianza en el medio, la confianza en general.

Recuerdo que al momento de crear el cuento con un grupo de niños en la comunidad de Tacama – a media hora de la ciudad de Ica –, un niño continuó la historia diciendo que el personaje principal del cuento, que era este niño que se había accidentado, soñó que se había curado, pero que al despertar se dio cuenta que no era así (José Alexander, 4 años de edad). Con este relato podemos observar cómo está en ellos la idea de reparar, lo mágico de los sueños, el deseo de que mejor no hubiera ocurrido…

Tenemos contemplado dentro de nuestras siguientes intervenciones, el reforestar y poder acompañar esta siembra con algún ritual de agradecimiento a la pachamama, madre tierra; para así reconciliarnos con ella y poder sentir que también nos da. Es fundamental reconciliarnos con el entorno, eso nos permitirá poder continuar con confianza y seguridad.

Cabe mencionar, que con nuestra propuesta buscamos fortalecer y empoderar a los participantes (niños, niñas y adolescentes) a partir de una actitud receptiva, para luego así poder encontrar juntos un resultado que cierre el proceso por el que están atravesando. Es importante que sean ellos quienes planteen las soluciones/respuestas a su situación, eso los reanimará y a la vez se sentirán agentes activos, les permitirá reconstruirse y encontrar estructura. Al igual que en los juegos y actividades artísticas, son ellos los que proponen qué dibujar, qué pintar, cómo tocar el cajón o las maracas, qué relatar en el cuento, cómo crear, cómo aproximarse al material, decidiendo los colores, formas…

Finalmente, recordemos que el movimiento telúrico también generó movimientos internos, puede evocar otras experiencias también dolorosas. Estaremos cerca para dar sentido a sus creaciones, sentido con un enfoque de derechos, pensando siempre en el niño y su protección.

Quisiera terminar con una frase que Saint – Exupéry dijo en su libro El Principito: “… fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante…”. Y en ese sentido, el tiempo que pasamos con cada niño, tiene un valor indescriptible. Estos encuentros quedarán registrados en cada niño – y por supuesto en nosotros también – como muestra de un vínculo distinto, de una experiencia renovadora, imagen a la cual podrán recurrir siempre.

Paloma Diez Canseco Ortiz de Zevallos


Coordinación:

A cargo de Paloma Diez Canseco Ortiz de Zevallos.
Celular: 96791249

El correo de La Red será la vía de comunicación más directa artistasvoluntarios@gmail.com . Es revisado todos los días. Podrán enviar sugerencias, propuestas de actividades, dinámicas, dudas, ensayos.


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